- Solo visitas guiadas: No puedes visitar por tu cuenta ninguna de las cinco catacumbas romanas abiertas al público. Todas las visitas se hacen con un guía oficial.
- Rutas cortas y guiadas: Una visita típica dura entre 30 y 45 minutos y solo recorre una pequeña parte de la red subterránea, que es mucho más extensa.
- Los grupos salen a horas fijas: Las catacumbas más populares suelen ofrecer visitas guiadas a intervalos regulares, así que comprueba los horarios disponibles al hacer la reserva.
- No hay entrada individual para las catacumbas: No hay una taquilla central ni una página web que abarque los cinco recintos. Cada catacumba se gestiona por separado y tiene sus propias entradas, horarios, precios y fechas de cierre.
- Compruébalo antes de irte: Los horarios pueden cambiar por motivos de mantenimiento, eventos religiosos u otras razones operativas. Echa un vistazo a la página web oficial correspondiente antes de viajar.
- Diferentes ubicaciones: Las cinco catacumbas están repartidas por toda Roma, así que no des por hecho que se puedan visitar todas desde el mismo punto de partida o siguiendo la misma ruta.
Catacumbas cristianas de Roma
Las catacumbas cristianas de Roma son cementerios subterráneos excavados en la roca volcánica blanda (toba) que hay bajo la ciudad, entre los siglos II y V d. C. No eran escondites. La ley romana prohibía enterrar a nadie dentro de las murallas de la ciudad, ya fueras pagano o cristiano, así que las comunidades cristianas compraban o les regalaban terrenos a lo largo de las vías consulares —la Apia, la Salaria, la Nomentana— y excavaban hacia abajo en lugar de hacia fuera, porque el espacio subterráneo era más barato que los terrenos en superficie y la toba se corta fácilmente, pero se endurece al entrar en contacto con el aire.
Hoy en día se conocen unos 60 de estos complejos; cinco están abiertos al público con visitas guiadas regulares, y a un par más se puede acceder previa solicitud por escrito.
Visitar las catacumbas cristianas: cómo funciona realmente
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Por qué se escondieron y por qué no fue simplemente para esconderse
Lo que se suele contar es que los cristianos excavaron las catacumbas para escapar de la persecución romana y poder practicar su fe en secreto. La realidad es más complicada. El entierro subterráneo ya era algo habitual en el mundo romano, y los cristianos adaptaron las prácticas funerarias existentes para crear grandes cementerios comunitarios. Además, había más terreno disponible a las afueras de Roma, mientras que las leyes funerarias de la ciudad otorgaban a los cementerios oficialmente reconocidos un estatus jurídico protegido.
A veces, la persecución convertía estos cementerios en lugares de refugio y culto. En el año 257 d. C., el emperador Valeriano prohibió expresamente a los cristianos celebrar reuniones en los cementerios y entrar en sus lugares de enterramiento subterráneos. La orden demuestra que las autoridades conocían la existencia de los cementerios cristianos. No eran simplemente espacios secretos escondidos bajo la ciudad.
Las catacumbas eran, por lo tanto, ante todo cementerios, que se fueron ampliando a lo largo de generaciones a medida que crecían las comunidades cristianas. Su diseño subterráneo reflejaba una combinación de factores geológicos, la disponibilidad de terreno, las costumbres funerarias romanas y el deseo de la comunidad de enterrar a sus difuntos juntos.
Un calendario de trabajo
De finales del siglo II a principios del III
Las catacumbas cristianas de Roma empiezan a desarrollarse a mayor escala. Los hipogeos, canteras y zonas funerarias ya existentes se ampliaron hasta convertirse en cementerios subterráneos interconectados.
del 199 al 217 d. C.
El papa Zefirino le encarga al diácono Calixto que se ocupe del cementerio de la Vía Apia. Más tarde, Calixto se convierte en papa, y el cementerio acaba llevando su nombre.
siglo III
Las redes de catacumbas se expanden considerablemente, con múltiples niveles de galerías, cámaras funerarias, cubículos pintados y loculi que dan servicio a las crecientes comunidades cristianas.
del 257 al 258 d. C.
La persecución de Valeriano prohíbe expresamente a los cristianos reunirse en los cementerios. El papa Sixto II fue capturado y ejecutado en la catacumba de San Calixto en el año 258.
A partir del año 313 d. C.
El Edicto de Milán supuso un cambio importante en la situación jurídica del cristianismo. Los cementerios cristianos en superficie y las basílicas cobran cada vez más importancia, mientras que los entierros subterráneos siguen realizándose durante varias generaciones.
Siglos IV y V
Las formas de enterramiento van cambiando poco a poco hacia los cementerios y las basílicas en superficie. Las catacumbas se fueron convirtiendo cada vez más en lugares de veneración de los mártires y de peregrinación, en lugar de ser el destino principal para los nuevos entierros.
siglo VIII
Los ataques de Lombard dañan los refugios de las afueras, y los papas empiezan a trasladar las reliquias de los mártires desde las catacumbas, que son vulnerables, a iglesias de Roma. El papa Pablo I llevó a cabo importantes traslados de reliquias en las décadas de los 750 y los 760.
1578
Un desprendimiento de tierra durante unas obras de excavación deja al descubierto un cementerio cristiano subterráneo, lo que ha reavivado el interés de los estudiosos por las catacumbas olvidadas de Roma. Al principio se identificó erróneamente el yacimiento, lo que pone de manifiesto lo poco que se sabía con certeza sobre la red antigua.
De 1593 a 1632
Antonio Bosio recorre sistemáticamente los cementerios subterráneos de Roma. Su Roma Sotterranea, publicada póstumamente en 1632, se convierte en una obra de referencia en el estudio de las catacumbas.
Desde 1849 en adelante
Giovanni Battista de Rossi fue uno de los pioneros en el estudio científico de la arqueología cristiana. Su investigación en San Calixto, que combina datos arqueológicos con fuentes escritas antiguas, ayuda a identificar la histórica Cripta de los Papas. Esta obra sienta las bases de la arqueología moderna de las catacumbas.
Las principales catacumbas romanas abiertas al público
Las catacumbas cristianas de Romason casi sesenta, y a continuación te cuento cuáles son las más destacadas. No todas las catacumbas están abiertas al público. Estas son algunas de las catacumbas romanas de los primeros cristianos más visitadas.

Catacumbas de San Sebastián
Las catacumbas de San Sebastián (Via Appia Antica, 136) fueron en un principio una mina de puzolana y, posteriormente, un cementerio pagano, antes de que las utilizaran los cristianos. Los visitantes pueden ver frescos, trabajos en estuco e inscripciones en el segundo piso, tres mausoleos perfectamente conservados y paredes cubiertas de invocaciones a Pedro y Pablo. Una visita a las catacumbas de San Sebastián te permite conocer de primera mano la historia del cristianismo y la antigua civilización romana.
Catacumbas de Domitila
Con 17 kilómetros (Via delle Sette Chiese, 280) de cuevas subterráneas distribuidas en cuatro niveles, las Catacumbas de Domitila son la sección mejor conservada y te permiten hacerte una idea de cómo era la comunidad cristiana en la Roma imperial y del catolicismo entre los siglos II y IX. Los visitantes pueden ver tumbas privadas unidas por una amplia red de galerías en las que se representan escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento.

Catacumbas de Priscilla
Las Catacumbas de Priscila (Via Salaria, 430) son uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Roma y datan del siglo II d. C. Son famosos por sus frescos e inscripciones paleocristianos, entre los que se encuentra la imagen más antigua que se conoce de la Virgen María. Situadas en la Via Salaria, frente a la Villa Ada, las catacumbas de Priscilla están ahora a cargo de las monjas benedictinas de Priscilla.

Catacumbas de San Calixto
Las catacumbas de San Calixto en Romason las más grandes y las más visitadas, y son famosas por albergar las tumbas de papas, mártires y cientos de miles de primeros cristianos. Los visitantes pueden recorrer la Cripta de los Nueve Papas y la Cripta de Santa Cecilia, que cuentan con impresionantes mosaicos y frescos. Te recomendamos hacer una visita guiada para poder apreciar al máximo la importancia histórica y religiosa de este antiguo cementerio cristiano.

Catacumbas de Santa Inés
Visita las catacumbas de Santa Inés (Via Nomentana, 349) para hacerte una idea de las persecuciones que sufrieron los primeros cristianos y la veneración que sentían por sus mártires, además de conocer la historia de este complejo de catacumbas. En este lugar también se encuentran la antigua basílica cristiana de Sant'Agnese, muy bien conservada, y el mausoleo de Santa Costanza, que son ejemplos importantes de la arquitectura y el arte de la Antigüedad tardía.
Historia de las catacumbas cristianas de Roma
Durante los siglos II y III en Roma, las catacumbas servían como santuarios exclusivos para los cristianos antes de la época de Constantino. Estas redes clandestinas, inspiradas en las tradiciones judías, ofrecían un refugio único a los creyentes. Las condiciones geológicas favorables, marcadas por la presencia de toba, una roca volcánica, facilitaron la construcción y excavación de estas catacumbas.
En Roma, las catacumbas desempeñaron un papel fundamental como lugar de descanso eterno para los cristianos que se aferraron valientemente a su fe en medio del opresivo reinado del emperador Nerón. Estas personas de gran firmeza, conocidas como mártires, soportaron un sufrimiento inimaginable —tortura, mutilaciones, encarcelamiento, inmolación e incluso la muerte— por sus convicciones inquebrantables. La despiadada persecución de los cristianos bajo el mandato de Nerón tuvo lugar en el año 64 d. C. Posteriormente, durante el reinado de Constantino se llevaron a cabo importantes reformas en el cristianismo, lo que dio lugar a un cambio de rumbo hacia la persecución de los paganos.
Las catacumbas cristianas de Roma hoy en día
Hoy en día, las catacumbas cristianas de Roma son auténticos tesoros que reflejan la rica historia y la fe inquebrantable de los primeros cristianos. Estas redes subterráneas, que en su día fueron lugares de refugio y enterramiento, ahora son yacimientos arqueológicos fascinantes y importantes testimonios del pasado. Los visitantes pueden recorrer los laberínticos túneles y maravillarse con los intrincados frescos e inscripciones que adornan las paredes. Estas catacumbas te permiten conocer un poco la vida y las dificultades de la comunidad cristiana primitiva, y te ofrecen una conexión profunda con las raíces de su fe.
Reserva visitas guiadas a las catacumbas de Roma
Visita guiada a las Catacumbas Romanas con traslados
Entrada a la Cripta de los Capuchinos con audioguía
Catacumbas de San Calixto: entradas con tour guiado
Excursión en bicicleta «FAMILY DELUXE» por la Vía Apia con visita a las catacumbas y almuerzo/aperitivo | Privado
Preguntas frecuentes sobre las catacumbas cristianas de Roma
Algunas de las catacumbas cristianas más conocidas de Roma son las catacumbas de Priscila, las de Santa Agnese, las de Domitila, las de San Sebastián, las de Calixto y las de Pretextato.
Las catacumbas cristianas tienen más de 2000 años y datan del siglo II.
Las catacumbas cristianas se construyeron principalmente como lugares de enterramiento subterráneos y de culto para la comunidad cristiana primitiva. Más adelante, las catacumbas desempeñaron un papel importante en la conservación del arte y los símbolos paleocristianos. Estas obras de arte servían como representación visual de las creencias cristianas y ofrecían consuelo e inspiración a la comunidad cristiana clandestina.
En las catacumbas cristianas de Roma puedes encontrar los restos enterrados de personalidades destacadas, como el papa Marcelino y el papa Marcelo I, entre otros.
Puedes reservar la visita a las catacumbas de Roma por internet y ahorrarte las molestias de tener que reservar a última hora. Además, puedes aprovechar los conocimientos de un guía con experiencia y, además, disfrutar de traslados de ida y vuelta con determinadas entradas.
Ahora mismo, algunas de las más visitadas son las catacumbas de San Sebastián, Domitila, Priscila, San Calixto, Santa Inés y Pretéxtato.
Aunque los horarios de apertura varían de unas catacumbas a otras, suelen ser de 9:00 a 12:00 y de 14:00 a 17:00.
Puedes visitar varias catacumbas cristianas en un mismo día si están muy cerca unas de otras. Ten en cuenta que recorrer las catacumbas lleva tiempo, así que planifica con antelación los desplazamientos entre los distintos lugares para tener tiempo de sobra para explorarlos.
Sí, puedes hacer fotos dentro de las catacumbas. Ten en cuenta que no todas las zonas de las catacumbas están bien iluminadas, así que te va a costar un poco sacar fotos nítidas.
Se recomienda a los visitantes que vistan con recato, con los hombros y las rodillas cubiertos, teniendo en cuenta el carácter sagrado de las catacumbas. Es posible que en algunas catacumbas haya un código de vestimenta específico, así que te recomendamos que lo compruebes antes de ir.
Por desgracia, la mayoría de las catacumbas tienen un acceso muy limitado o nulo para las personas con discapacidad, debido a que están bajo tierra y al terreno irregular. Sin embargo, si tienes pensado venir, echa un vistazo a la información sobre accesibilidad.



