Por qué importa - El Emperador, la Arena y el Mito
El Pasadizo de Cómodo es más que un túnel oculto: es el escenario de una de las actuaciones de poder más audaces de la antigua Roma. El emperador Cómodo, a diferencia de cualquier otro gobernante anterior, difuminó la línea entre emperador y artista luchando como gladiador en el Coliseo. Entró en la arena por este mismo pasadizo, no por seguridad, sino por espectáculo, decidido a ser visto como Hércules renacido, envuelto en una piel de león y exigiendo vítores por sus victorias orquestadas.
Los relatos antiguos cuentan que Cómodo desfiló por el túnel tras matar a un avestruz, blandiendo su cabeza cortada hacia el Senado con una sonrisa escalofriante. El historiador Casio Dio, luchando por no reírse, se metió hojas de laurel en la boca. Esa mezcla de asombro, incredulidad y miedo capta por qué el pasaje sigue fascinando hoy en día: es un símbolo vivo del ego imperial y del poder teatral, donde el gobernante de Roma convirtió el mito en espectáculo bajo la arena más grandiosa del mundo.